Preguntas Frecuentes sobre Tabaco
Primero, es necesario definir el concepto "droga”: toda sustancia sintética o natural que introducida al organismo, modifica sus funciones fisiológicas y temporalmente el estado de conciencia; es decir, modifica la percepción, la sensación, el estado de ánimo y la actividad tanto física como mental. De acuerdo a lo anterior el tabaco responde a esta definición ya que alteran el estado de conciencia y la fisiología del organismo. Culturalmente en nuestro país se asocia a droga aquélla sustancia que provoca alteraciones de conciencia y del comportamiento, y es ilegal por lo que el tabaco en general, no se le considera como tal.
La nicotina es una sustancia muy adictiva que produce dos tipos de dependencia: la dependencia física y la dependencia psicológica. La dependencia física afecta a tu organismo: cuando cortas el suministro, tu organismo sufre los síntomas del síndrome de abstinencia: sensación desagradable con ansiedad, irritabilidad, trastornos del sueño, nerviosismo, aumento del apetito. Si resistes sin fumar tres o cuatro semanas, habrás superado la dependencia física: tu proceso de desintoxicación habrá finalizado.
La dependencia psicológica puede durar mucho más tiempo que tres o cuatro semanas; puede extenderse como un fantasma hasta hacerte recaer. Si te dedicaras a pensar continuamente en lo "que te gustaba fumar” o lo "bueno que te sabía”, estarías incrementando tu dependencia psicológica y tu mente podría jugarte una mala pasada. No pienses "me fumaría un cigarro”, sino "qué bien que ya no fumo".
Lo más importante para mantenerte sin fumar es que establezcas plazos cortos. Aunque estés haciendo un intento serio y definitivo, no pienses que es para toda la vida. Piensa: hoy no fumo. Ya verás cómo es más fácil.
Elige una etapa de tu vida que sea normal: ni demasiado buena, ni demasiado mala. Y sobre todo, no tomes ninguna decisión hasta tener muy claro por qué quieres dejar de fumar. Cuanto más sólida sea tu motivación para dejar el tabaco, más estable te sentirás durante el proceso.
Es cierto que el efecto del tabaco es dosis-dependiente: a más cigarrillos más riesgo. Pero como en todas las dependencias la diferencia está entre fumar y no fumar. Por eso el método más efectivo es dejar de fumar DEL TODO. Además tú sabes que fumar menos es muy difícil, casi más difícil que no fumar. Está demostrado que fumar pocos cigarrillos también aumenta el riesgo de padecer enfermedades: por eso no debes fumar NADA.
Dejar de fumar NO es un pasaporte para la inmortalidad. Está comprobado que dejar de fumar disminuye el riesgo de padecer enfermedades graves (infarto de miocardio o ataque al corazón) y mortales (cáncer), pero además dejar de fumar aporta calidad de vida, ya que mejora el funcionamiento del aparato respiratorio y del sistema cardiovascular. No se trata sólo de dar más años a la vida, sino también de dar más vida a los años.
Al fumar, el gesto de fruncir los labios se repite cientos de veces y contribuye a que se formen arrugas en el labio superior, muy antiestéticas. Además, los dedos teñidos y las uñas amarillentas dan a las manos un aspecto avejentado. Parte de la nicotina y de los tóxicos que tiene el tabaco se eliminan a través de la piel, dándole un tono grisáceo. Dejar de fumar hace que la piel se revitalice, cambiando así su aspecto.
Durante la noche, mientras duermes, los niveles de nicotina en sangre bajan: por eso al levantarte necesitas fumar uno o varios cigarrillos para incrementar el nivel de nicotina en tu sangre. Este es el motivo por el que los primeros cigarrillos te producen satisfacción o te "sientan bien”. Si pasa muy poco tiempo desde que te levantas hasta que te fumas el primer cigarrillo, posiblemente tienes una dependencia física alta: cuando decidas dejar de fumar, acude a tu médico para que te proporcione la ayuda que considere oportuna.
No todas las personas que dejan el tabaco engordan. Algunos suben de peso, otros se quedan como están y otros adelgazan. El aumento de peso medio en personas que dejan de fumar no llega a 2 kilos. Si decides dejar de fumar y cambias de hábitos adecuadamente, no engordarás. Además, dejar de fumar beneficia a tu imagen: desaparecerá el aliento a tabaco y el mal olor corporal, tus dientes recuperarán su blanco natural y tanto tu piel como tu pelo ganarán brillo y vitalidad.