Preguntas Frecuentes sobre Marihuana
La marihuana disponible hoy es 10 veces más potente que la usada hace treinta años, pues contiene químicos para aumentar sus efectos. Esta potencia aumenta a su vez los daños del uso regular y agrega efectos dañinos producto del benceno, kerosene y otros químicos que usan los traficantes para prensarla y contrabandearla mejor.
Aun cuando la marihuana se extrae de una planta llamada Cannabis Sativa, contiene más de 400 químicos, entre ellos el llamado THC, un potente alucinógeno que desorganiza el cerebro produciendo diversas experiencias sensoriales
Los mitos sobre la marihuana como droga natural y por tanto sin riesgos esta muy extendido en los consumidores y defensores de su uso. La disminución de la percepción del riesgo del uso de esta sustancia es un hecho que esta generalizado en la población juvenil. Los datos recogidos durante más de 10 años de observación indican que entre las consecuencias negativas de este consumo se encuentran el fracaso escolar, la desestructuración personal y social, los problemas laborales y, obviamente, los problemas de salud. Los últimos estudios realizados al respecto indican que el consumo agudo de cannabis altera el rendimiento psicomotor. Los efectos son similares a los producidos por el alcohol y las benzodiazepinas e incluyen enlentecimiento en la velocidad de reacción, alteración de la memoria a corto plazo, dificultades de concentración, etc.
Desde hace algunos años, se sabe que la cannabis ejerce su acción después de fijarse a receptores específicos localizados principalmente en el sistema nervioso central (ganglios basales, cerebelo, hipocampo y corteza cerebral) y en el sistema inmunitario (bazo, amígdalas, linfocitos). La estimulación de estos receptores generan los siguientes efectos: sensación de euforia, sedación y relajación
- Alteraciones de la percepción del tiempo y de la memoria reciente.
- Actividad analgésica (reducción de la percepción del dolor) y antiinflamatoria
- Acciones sobre el tono muscular y la coordinación motora
- Actividad orexígena (aumento del apetito) y antiemética (contra el vómito)
- Disminución de la presión intraocular
- Hipotermia (reducción de la temperatura corporal)
- Acciones sobre el aparato respiratorio (boncodilatación)
- Efectos cardiovasculares (disminución de la presión arterial y aumento de la frecuencia cardiaca)
- Efectos neuroendocrinos (disminución hormonas sexuales e incremento de las hormonas relacionadas a la respuesta al estrés)
- Efectos inmunomoduladores (inmunoestimulación a dosis bajas e inmunosupresión a dosis altas)
Actualmente se están investigando los posibles beneficios del uso de la marihuana en el tratamiento de diferentes trastornos, como el dolor crónico, el glaucoma, la isquemia cerebral, algunas formas de cáncer ya que tiene efectos antiproliferativos (inhibición del crecimiento tumoral) y diferentes enfermedades que relacionadas con alteraciones del movimiento. Naturalmente, los potenciales beneficios terapéuticos de la marihuana (el aumento del apetito y la reducción del dolor podrían resultar útiles a algunos enfermos de cáncer que siguen tratamiento con quimioterapia, o la inmunosupresión podría ayudar al tratamiento de diversas enfermedades inflamatorias), no supone necesariamente ninguna utilidad preventiva cuando son consumidos por personas sanas.
Efectos Inmediatos
- Deterioro de la memoria a corto plazo
- Disminución de la atención, la capacidad de juicio y otras funciones cognitivas
- Alteración de la coordinación motora y del equilibrio
- Aumento de la frecuencia cardiaca
Efectos Prolongados
(su duración es superior a la de la intoxicación, pero no son permanentes)
- Deterioro de la memoria y de la capacidad de aprendizaje
Efectos a largo plazo
(efectos acumulativos y potencialmente permanentes del consumo crónico)
- Dependencia
- Aumento del riesgo de bronquitis crónica y enfisema
- Aumento del riesgo de cáncer
Aunque la dependencia del cannabis no se traduce en la existencia de un síndrome de abstinencia tan grave como la que puede observarse en personas dependientes de otras drogas como el alcohol o la cocaína, se ha demostrado que la interrupción brusca del consumo de cannabis causa síntomas característicos en algunos usuarios habituales de estos productos. Puede sospecharse que una persona depende del cannabis cuándo es incapaz de interrumpir o moderar el consumo ante la evidencia de complicaciones negativas sobre la salud, el rendimiento académico o laboral, o las relaciones sociales y familiares.
No hay duda de que la mayor parte de las personas que tienen problemas con el consumo de cocaína y pasta base consumieron marihuana antes de iniciarse en el consumo de estas sustancias. No es menos cierto, que la mayoría de los consumidores de marihuana han experimentado con el tabaco o las bebidas alcohólicas antes de probarla.
De lo anterior se desprende la gran preocupación a nivel nacional respecto del uso de la marihuana, es el gran impacto que tiene sobre la percepción de riesgo de las demás drogas. El uso de marihuana, en efecto, debilita la percepción de riesgo que se tiene sobre drogas como cocaína y aumenta la probabilidad de escalar hacia esas drogas.
Según recientes estudios de CONACE 2008, el uso de marihuana debilita la percepción de riesgo que se tiene sobre drogas como la cocaína y aumenta la probabilidad de escalar hacia ella. Los datos muestran que la percepción de riesgo respecto del uso de cocaína es siempre mucho menor entre quienes han usado solamente marihuana respecto de aquellos que no han usado ninguna droga. El riesgo frente al uso experimental de cocaína (probar cocaína una o dos veces) alcanza a 76% entre quienes no han usado ninguna droga, pero cae a 45% entre quienes declaran que sólo han usado marihuana (y no han probado cocaína u otra droga similar). Entre los jóvenes esta caída en la percepción de riesgo va de 66% a 41%. Estos datos confirman que usar aunque sea solamente marihuana predispone hacia el uso de otras drogas de una manera siempre significativa y consistente. El llamado efecto de “puerta de entrada” que se adjudica a la marihuana opera a través de la disminución de la percepción de riesgo respecto de drogas como cocaína.
Lo primero que debes preguntarte es “para qué lo haces”. Si descubres que lo haces para ser más sociable, más extravertido o porque cuando fumas te importan menos las cosas y se te olvidan tus problemas, tal vez estás buscando en la marihuana evitar situaciones difíciles. Si es así, te conviene buscar ayuda. Si consumes marihuana sólo porque te gusta o te causa placer, no olvides que consumirla siempre es un riesgo y existen otras alternativas para pasarlo bien y sentirte a gusto. Eso no significa que debas hacerte un tratamiento, pero sí hablar con un especialista que te informe y te oriente.