Preguntas Frecuentes sobre Alcohol
Los riesgos de beber alcohol dependen del tipo consumido, de las características físicas y psicológicas del consumidor, de la cantidad. Como se sabe el alcohol deprime las funciones del Sistema Nervioso Central en forma directamente proporcional a la concentración de etanol que existe en la sangre. En las primeras fases de la ingesta de alcohol se deprime la corteza del cerebro, afectando la conducta, las percepciones y el sistema motriz en forma progresiva, produciendo diferentes grados de embriaguez, perdida de la conciencia e incluso estados de coma y la muerte. Por tanto no es lo mismo tomar cerveza que tomar pisco. No es lo mismo tomar alcohol en forma diluida que pura, no es lo mismo que un joven de 16 años tome alcohol, que una persona de 30 años y por supuesto también existen diferencias entre la tolerancia al alcohol de una mujer y un hombre.
Primero, es necesario definir el concepto “droga”: toda sustancia sintética o natural que introducida al organismo, modifica sus funciones fisiológicas y temporalmente el estado de conciencia; es decir, modifica la percepción, la sensación, el estado de ánimo y la actividad tanto física como mental. De acuerdo a lo anterior, el alcohol responde a esta definición ya que altera el estado de conciencia y la fisiología del organismo. Culturalmente en nuestro país se asocia a droga aquélla sustancia que provoca alteraciones de conciencia y del comportamiento, y es ilegal por lo que el alcohol en general, no se le considera como tal.
Al tomar bebidas alcohólicas, el alcohol ingerido pasa del estómago al intestino delgado, donde es absorbido rápidamente y alcanza a la sangre, a través de la cual se distribuye por todo el organismo. La tasa de alcoholemia indica la cantidad de alcohol puro, expresada en gramos, por cada litro de sangre. A medida que la concentración de alcohol en la sangre aumenta, los efectos de esta substancia sobre el comportamiento se van haciendo más evidentes: se reduce la respuesta a los estímulos externos, aparecen dificultades en el habla, se alteran la coordinación y el equilibrio. Debido a sus efectos sobre el sistema nervioso, el alcohol puede reducir las inhibiciones que presentan algunas personas a la hora de relacionarse con otras personas. En efecto, hay personas que, después de algunos tragos, parecen (o se sienten) más simpáticas y más abiertas. Sin embargo, en dosis más elevadas, el alcohol influye negativamente sobre el comportamiento social: se deja de ser simpático y se empieza a ser pesado. Además, está demostrado que el alcohol incrementa notablemente las conductas agresivas y propicia, en los casos más graves, peleas y malos tratos. Conducir con una tasa de alcoholemia superior a 0,5 g/l multiplica por 3 el riesgo de sufrir un accidente. Si bien hay ciertos factores que pueden modificar la intensidad de los efectos del alcohol, las alteraciones del comportamiento debidas a su consumo aumentan con la tasa de alcoholemia, y paralelamente a ella lo hace también el riesgo de accidente.
| Alcoholemia (g/l) |
Efectos |
El riesgo de accidentes se multiplica |
| 0,15 |
Disminución de reflejos |
1,2 |
| 0,20 |
Dificultad para mantener la conducción rectilínea
Falsa apreciación de las distancias |
1,5 |
| 0,30 |
Subestimación de la velocidad
Perturbación de los movimientos |
2,0 |
| 0,50 |
Euforia
Disminución de la percepción del riesgo
Incremento del tiempo de reacción |
3,0 |
| 0,80 |
Perturbación general del comportamiento |
4,5 |
| 1,20 |
Fatiga intensa
Pérdida de visión |
9,0 |
| 1,50 |
Embriaguez notoria |
16,0 |
| 3,5 |
Coma |
- |
| 4,5 |
Muerte |
- |
Aunque el término moderado tiene una cierta ambigüedad, acostumbra a utilizarse para definir el consumo de alcohol que no supera los límites de riesgo para la salud. Actualmente se considera que hay un riesgo claro para la salud cuando el consumo de alcohol supera una o dos consumiciones diarias en el caso de las mujeres (excepto las embarazadas), y dos o tres consumiciones en el caso de los hombres, intercalando días de no consumo. Superar estas cantidades implica entrar en el nivel de consumo de riesgo, lo que no quiere decir que consumos inferiores sean seguros para todo el mundo y en cualquier circunstancia (las mujeres embarazadas, y las personas que padecen determinadas enfermedades o que siguen algunos tratamientos médicos, por ejemplo, han de abstenerse totalmente de consumir bebidas alcohólicas).